El hombre de San Petersburgo.
Cap.6(...)
Alejó a Lydia de su mente y empezó a pensar en la química.
Fue a una droguería de Camden Town y compró dos litros de ácido común concentrado.El ácido venía en dos botellas de litro y le costó cuatro chelines y cinco peniques incluido el precio de los envases,que eran recuperables.
Se llevo dos botellas a casa y las dejó en el suelo del sótano.
Volvió a salir y compró dos litros más del mismo ácido en otra tienda.El tendero le preguntó para qué lo quería y él contestó que para la limpieza, con lo que el hombre se dio por satisfecho.
En una tienda compró dos litros más de otro ácido.
Finalmente, adquirió medio litro de glicerina pura y una varilla de vidrio de treinta centímetros de longitud.
Se había gastado dieciséis chelines y ocho peniques,pero recuperaría cuatro chelines y tres peniques al devolver las botellas.Eso haría que el gasto total ascendiera a menos de tres libras.
Cómo había comprado los ingredientes en tiendas distintas,ninguno de los tenderos tuvo motivos para sospechar que iba a fabricar explosivos.
Subió a la cocina de Bridget y pidió a está el cuenco de loza de mayor capacidad que tuviera-¿Vas a preparar un pastel ?- le pregunto.
-Si-contestó él.
-Entonces no nos hagas volar a todos por los aires-¿Que va ?.
Pero por si acaso, ella tomo la precaución de pasar toda la tarde con una vecina.
Félix volvió a bajar las escaleras, se quito la chaqueta,se remango la camisa y se lavo las manos.
Cogió el recipiente y lo puso en el fregadero.
Contempló la hilera de grandes botellas con sus tapones de vidrio esmerilado,alineadas en el suelo.
Lavo el cuenco,lo secó, lo colocó otra vez en el fregadero y vertió en él la glicerina.
El fregadero estaba cerrado con un tapón de goma pendiente de una cadena.Coloco transversalmente el tapón en el agujero de modo que esté quedará tapado sólo en parte. Abrió el grifo.Cuándo el nivel del agua llegó casi hasta el borde del cuenco,redujo el volumen del grifo sin cerrarlo del todo,de manera que el agua saliera a medida que entraba y su nivel en el fregadero se mantuviera constante sin rebosar e introducirse en el recipiente.
Lo que venia ahora había matado a más anarquistas que la Okhrana.
Cautelosamente,empezó a añadir el ácido mezclado a la glicerina,revolviendo cuidadosamente pero constantemente con la varilla de vidrio.
La habitación del sótano estaba muy caldeada.
De vez en cuándo, una volita de humo marrón rojizo salía del recipiente,señal de que la reacción química empezaba a descontrolarse;entonces Felix tenía que parar de añadir ácido sin dejar de revólver, hasta que el agua que se vertía por el fregadero enfriaba el cuenco y moderaba la reacción. Cuando desaparecía la humareda;aguardabs uno o dos minutos para proseguir luego la mezcla.
Alejó a Lydia de su mente y empezó a pensar en la química.
Fue a una droguería de Camden Town y compró dos litros de ácido común concentrado.El ácido venía en dos botellas de litro y le costó cuatro chelines y cinco peniques incluido el precio de los envases,que eran recuperables.
Se llevo dos botellas a casa y las dejó en el suelo del sótano.
Volvió a salir y compró dos litros más del mismo ácido en otra tienda.El tendero le preguntó para qué lo quería y él contestó que para la limpieza, con lo que el hombre se dio por satisfecho.
En una tienda compró dos litros más de otro ácido.
Finalmente, adquirió medio litro de glicerina pura y una varilla de vidrio de treinta centímetros de longitud.
Se había gastado dieciséis chelines y ocho peniques,pero recuperaría cuatro chelines y tres peniques al devolver las botellas.Eso haría que el gasto total ascendiera a menos de tres libras.
Cómo había comprado los ingredientes en tiendas distintas,ninguno de los tenderos tuvo motivos para sospechar que iba a fabricar explosivos.
Subió a la cocina de Bridget y pidió a está el cuenco de loza de mayor capacidad que tuviera-¿Vas a preparar un pastel ?- le pregunto.
-Si-contestó él.
-Entonces no nos hagas volar a todos por los aires-¿Que va ?.
Pero por si acaso, ella tomo la precaución de pasar toda la tarde con una vecina.
Félix volvió a bajar las escaleras, se quito la chaqueta,se remango la camisa y se lavo las manos.
Cogió el recipiente y lo puso en el fregadero.
Contempló la hilera de grandes botellas con sus tapones de vidrio esmerilado,alineadas en el suelo.
Lavo el cuenco,lo secó, lo colocó otra vez en el fregadero y vertió en él la glicerina.
El fregadero estaba cerrado con un tapón de goma pendiente de una cadena.Coloco transversalmente el tapón en el agujero de modo que esté quedará tapado sólo en parte. Abrió el grifo.Cuándo el nivel del agua llegó casi hasta el borde del cuenco,redujo el volumen del grifo sin cerrarlo del todo,de manera que el agua saliera a medida que entraba y su nivel en el fregadero se mantuviera constante sin rebosar e introducirse en el recipiente.
Lo que venia ahora había matado a más anarquistas que la Okhrana.
Cautelosamente,empezó a añadir el ácido mezclado a la glicerina,revolviendo cuidadosamente pero constantemente con la varilla de vidrio.
La habitación del sótano estaba muy caldeada.
De vez en cuándo, una volita de humo marrón rojizo salía del recipiente,señal de que la reacción química empezaba a descontrolarse;entonces Felix tenía que parar de añadir ácido sin dejar de revólver, hasta que el agua que se vertía por el fregadero enfriaba el cuenco y moderaba la reacción. Cuando desaparecía la humareda;aguardabs uno o dos minutos para proseguir luego la mezcla.
"Así murio Ilia-recordo-;de pie frente al fregadero de un sotano,mezclando ácidos y glicerina; quizás iba con prisa.Cuándo finalmente pudieron retirar los escombros, no encontraron ni rastro de Ilia".Paso la tarde y empezó a oscurecer. El aire se enfrió, pero Félix seguía sudando igual.Su mano era tan firme cómo una roca.Podría oir a los niños que jugaban en la calle y repetían cantando:"Sal,mostaza,vinagre,pimienta." Ojalá tuviera hielo.Ojalá tuviera luz eléctrica. La habitación se llenó de humareda ácida. Tenía la garganta reseca.La mezcla del recipiente se mantenía clara.
Se encontró soñando despierto con Lidia.En ése sueño la vio entrar en el sótano, totalmente desnuda,sonriente y él le dijo que se fuera porque tenía trabajo.
"Sal,mostaza,vinagre,pimienta".Vertió la ultima botella de ácido con tanta lentitud y suavidad como la primera.
Sin dejar de revolver,aumentó el volumen de agua del grifo de modo que esta entrara en el cuenco;entonces eliminó meticulosamente el ácido sobrante.
Una vez acabada la operación, tenía ante si un recipiente lleno de de nitroglicerina.
Era un líquido explosivo,veinte veces más poderoso que la polvora.Podía hacerse explotar mediante un detonador, si bien éste no era absolutamente imprescindible;ya que también se podía hacer explotar con una cerilla encendida o incluso mediante el calor de un fuego cercano.Félix había conocido a un loco que llevaba una botella de nitroglicerina en el bolsillo superior de la chaqueta;hasta que el calor de su cuerpo provocó la explosión, causandole la muerte y la de otras tres personas y un caballo en una calle de San Petersburgo.Una botella de nitroglicerina explotaba si se le golpeaba o simplemente se la dejaba caer al suelo,o se agitaba, o incluso si se le movía çon cierta brusquedad.(...)
Cap.7(...)
Félix saco con cuidado la botella de nitroglicerina del fregadero.Cruzó la habitacion como si andará sobré cascaras de huevos.Su almohada estaba sobré el colchón. Había agrandado el descocido hasta algo más de un centímetro y ahora introdujo la botella por aquél agujero en la almohada. Dispuso todo el relleno alrededor de la botella de modo que está quedará protegida por un material que amortiguará los golpes. Recogió la almohada y acuñandola como a un bebé, la colocó en una maleta abierta.Cerro la maleta y respiro a sus anchas.
Se puso el abrigo, la bufanda y su respetable sombrero.Con todo cuidado enderezó la maleta de cartón y luego la levantó.
Salió.
El viajé hasta el West End fue una pesadilla.
Evidentemente no podía usar la bicicleta, pero incluso ir a pie era algo para acabar con los nervios de cualquiera.A cada segundo le parecia ver aquélla botella de vidrio marrón en su almohada; cada vez que su pie tocaba el suelo se imaginaba la pequeña onda del impacto subiéndole por el cuerpo para luego descender por el brazo hasta la maleta;en su mente veía las moléculas de nitroglicerina vibrando cada vez más de prisa debajo de la mano.
Pasó junto a una mujer que estaba fregando la acera frente a su casa.Se bajó de la acera,no fuera a resbalar sobré lá parte mojada;y la mujer,burlona le gritó.-¿Que jefe? Mejor no mojarse los pies, ¿verdad?.Al pasar frente a una fábrica en Euston vio a toda una legión de aprendices que salía corriendo tras una pelota.Félix se quedó totalmente inmóvil mientras ellos corrían a su alrededor dándose empujones y peleandose por la pelota.Entonces alguien le dio a ésta un buen puntapié y desaparecieron con la misma rapidez con que habían llegado.
Cruzó Euston Road era una cita con la muerte.Se detuvo en el bordillo durante cinco minutos, aguardando una buena interrupción en el incesante tráfico; y finalmente tuvo que cruzar casi corriendo.
En Tottenham Court Road entró en una papelería de primera categoría. En la tienda todo era calma y silencio.Colocó suavemente la maleta sobré el mostrador. Un dependiente,de chaqué, le preguntó:
-¿En que puedo servirlo, señor ?.
-Un sobré, por favor.El dependiente fruncio el entrecejo-¿Solo uno señor ?
-Si.
-¿De algún tamaño especial ?-Normal,pero de buena calidad.
-Tenemos de color azúl, marfil,eva- de-nil,crema,beige...-Blanco-Muy bien,señor.
-Y una hoja de papel.
-Una hoja de papel,señor.
Le cobraron tres peniques.En principio, habría preferido escapar sin pagar, pero no podía correr con la bomba en la maleta.
Charing Cross Road estaba atestada de gente,camino del trabajo en las tiendas y oficinas.
Resultaba del todo imposible andar sin recibir empujones. Félix se quedó un rato en un portal, sin saber que hacer.Finalmente, optó por llevar la maleta en los brazos para protegerla de aquellas hordas desatadas.
En Leicester Square se refugió en un Banco.Se sentó ante uno de los escritorios dónde los clientes rellenaban sus cheques.Había una bandeja con plumas y un tintero.Colocó la maleta en el suelo entre sus pies.Se relajó unos instantes.Los dependientes del Banco de levita,pasaban sosegadamente con papeles en las manos.Félix tomo una pluma y escribió en el sobre:Principe A. Orlov,Hotel Savoy Strand,London W.
Dobló la hoja de papel en blanco y la introdujo en el sobre,simplemente para que tuviera su peso normal;no quería que pareciera un sobre vacío. Paso la lengua por la parte engomada del sobre y lo cerró. Luego sin prisas,recogió la maleta y salió del Banco.
En Trafalgar Square humedeció su pañuelo en la fuente y se refrescó la cára con él.
Paso Charines Cross Station y camino en dirección este,a lo lárgo del paseo del Tamesis.Cerca de Waterloo Brigde un grupito de golfos recostados en el muró de protección arrojaban piedras contra las gaviotas del río. Félix habló con el que le parecía el más inteligente del grupo.-¿Quieres un penique ?
-¡Si,jefe !.
-¿Tienes las manos limpias?.
-Si,jefe.-El muchacho mostró un par de manos mugrientas.
"Tendrán que servirle',pensó Félix-¿Sabes dónde está el hotel "Savoy"-Claro.
Félix supuso que esto significaba lo mismo que "Si,jefe". Entregó al chico el sobre y un penique.
-Cuenta hasta cien despacio,luego lleva este sobre al hotel.¿Entendido?.
-Si,jefe. (...)
El hombre de San Petersburgo,Ken Follet(5 de Junio de 1949);Cardiff,Reino Unido.
Se encontró soñando despierto con Lidia.En ése sueño la vio entrar en el sótano, totalmente desnuda,sonriente y él le dijo que se fuera porque tenía trabajo.
"Sal,mostaza,vinagre,pimienta".Vertió la ultima botella de ácido con tanta lentitud y suavidad como la primera.
Sin dejar de revolver,aumentó el volumen de agua del grifo de modo que esta entrara en el cuenco;entonces eliminó meticulosamente el ácido sobrante.
Una vez acabada la operación, tenía ante si un recipiente lleno de de nitroglicerina.
Era un líquido explosivo,veinte veces más poderoso que la polvora.Podía hacerse explotar mediante un detonador, si bien éste no era absolutamente imprescindible;ya que también se podía hacer explotar con una cerilla encendida o incluso mediante el calor de un fuego cercano.Félix había conocido a un loco que llevaba una botella de nitroglicerina en el bolsillo superior de la chaqueta;hasta que el calor de su cuerpo provocó la explosión, causandole la muerte y la de otras tres personas y un caballo en una calle de San Petersburgo.Una botella de nitroglicerina explotaba si se le golpeaba o simplemente se la dejaba caer al suelo,o se agitaba, o incluso si se le movía çon cierta brusquedad.(...)
Cap.7(...)
Félix saco con cuidado la botella de nitroglicerina del fregadero.Cruzó la habitacion como si andará sobré cascaras de huevos.Su almohada estaba sobré el colchón. Había agrandado el descocido hasta algo más de un centímetro y ahora introdujo la botella por aquél agujero en la almohada. Dispuso todo el relleno alrededor de la botella de modo que está quedará protegida por un material que amortiguará los golpes. Recogió la almohada y acuñandola como a un bebé, la colocó en una maleta abierta.Cerro la maleta y respiro a sus anchas.
Se puso el abrigo, la bufanda y su respetable sombrero.Con todo cuidado enderezó la maleta de cartón y luego la levantó.
Salió.
El viajé hasta el West End fue una pesadilla.
Evidentemente no podía usar la bicicleta, pero incluso ir a pie era algo para acabar con los nervios de cualquiera.A cada segundo le parecia ver aquélla botella de vidrio marrón en su almohada; cada vez que su pie tocaba el suelo se imaginaba la pequeña onda del impacto subiéndole por el cuerpo para luego descender por el brazo hasta la maleta;en su mente veía las moléculas de nitroglicerina vibrando cada vez más de prisa debajo de la mano.
Pasó junto a una mujer que estaba fregando la acera frente a su casa.Se bajó de la acera,no fuera a resbalar sobré lá parte mojada;y la mujer,burlona le gritó.-¿Que jefe? Mejor no mojarse los pies, ¿verdad?.Al pasar frente a una fábrica en Euston vio a toda una legión de aprendices que salía corriendo tras una pelota.Félix se quedó totalmente inmóvil mientras ellos corrían a su alrededor dándose empujones y peleandose por la pelota.Entonces alguien le dio a ésta un buen puntapié y desaparecieron con la misma rapidez con que habían llegado.
Cruzó Euston Road era una cita con la muerte.Se detuvo en el bordillo durante cinco minutos, aguardando una buena interrupción en el incesante tráfico; y finalmente tuvo que cruzar casi corriendo.
En Tottenham Court Road entró en una papelería de primera categoría. En la tienda todo era calma y silencio.Colocó suavemente la maleta sobré el mostrador. Un dependiente,de chaqué, le preguntó:
-¿En que puedo servirlo, señor ?.
-Un sobré, por favor.El dependiente fruncio el entrecejo-¿Solo uno señor ?
-Si.
-¿De algún tamaño especial ?-Normal,pero de buena calidad.
-Tenemos de color azúl, marfil,eva- de-nil,crema,beige...-Blanco-Muy bien,señor.
-Y una hoja de papel.
-Una hoja de papel,señor.
Le cobraron tres peniques.En principio, habría preferido escapar sin pagar, pero no podía correr con la bomba en la maleta.
Charing Cross Road estaba atestada de gente,camino del trabajo en las tiendas y oficinas.
Resultaba del todo imposible andar sin recibir empujones. Félix se quedó un rato en un portal, sin saber que hacer.Finalmente, optó por llevar la maleta en los brazos para protegerla de aquellas hordas desatadas.
En Leicester Square se refugió en un Banco.Se sentó ante uno de los escritorios dónde los clientes rellenaban sus cheques.Había una bandeja con plumas y un tintero.Colocó la maleta en el suelo entre sus pies.Se relajó unos instantes.Los dependientes del Banco de levita,pasaban sosegadamente con papeles en las manos.Félix tomo una pluma y escribió en el sobre:Principe A. Orlov,Hotel Savoy Strand,London W.
Dobló la hoja de papel en blanco y la introdujo en el sobre,simplemente para que tuviera su peso normal;no quería que pareciera un sobre vacío. Paso la lengua por la parte engomada del sobre y lo cerró. Luego sin prisas,recogió la maleta y salió del Banco.
En Trafalgar Square humedeció su pañuelo en la fuente y se refrescó la cára con él.
Paso Charines Cross Station y camino en dirección este,a lo lárgo del paseo del Tamesis.Cerca de Waterloo Brigde un grupito de golfos recostados en el muró de protección arrojaban piedras contra las gaviotas del río. Félix habló con el que le parecía el más inteligente del grupo.-¿Quieres un penique ?
-¡Si,jefe !.
-¿Tienes las manos limpias?.
-Si,jefe.-El muchacho mostró un par de manos mugrientas.
"Tendrán que servirle',pensó Félix-¿Sabes dónde está el hotel "Savoy"-Claro.
Félix supuso que esto significaba lo mismo que "Si,jefe". Entregó al chico el sobre y un penique.
-Cuenta hasta cien despacio,luego lleva este sobre al hotel.¿Entendido?.
-Si,jefe. (...)
El hombre de San Petersburgo,Ken Follet(5 de Junio de 1949);Cardiff,Reino Unido.
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