Obras de Hesiodo.
Los idilios de Mosco.
(I)
Eros fugitivo
Cipris llamaba en alta voz a su hijo Eros:"Si alguien ha visto a Eros vagando por los caminos,sepa que el fugitivo es mío; tendrá una recompensa quien me indique su paradero.Tu recompensa será un beso de Cipris.No disfrutarás un beso solamente,si me le traes,sino que recibirás más aún,¡oh extranjero!
"Ese niño está marcado con señales numerosas,y le reconocerás entre veinte más. No es blanco de cuerpo,sino semejante al fuego;sus ojos son agudos y llameantes;su espíritu es astuto,pero sus palabras son dulces.No piensa lo que dice,y su voz es como la miel;pero cuando se irrita,su espíritu es cruel y está lleno de fraudes.No dice nada de verdad el niño astuto,y juega cruelmente.Su cabeza está cubierta de hermosos cabellos,pero tiene el rostro impúdico; sus manos son pequeñas, pero lanzan flechas muy lejos,hasta el Aqueronte y el rey Hades.Está todo desnudo,pero su espíritu está escondido.Vuela como un pájaro hacia los unos y los otros,hacia hombres y mujeres,y se asienta en sus corazones.Tiene un arco muy pequeño, y en el arco una flecha;esta flecha es pequeña,pero penetra hasta el Urano.Lleva a los hombros un carcaj de oro,en el que hay flechas amargas,con los cuales a menudo también me hiere a mí. Todo lo que tiene es terrible;pero más que todo,su pequeña antorcha,que quema al propio Helios.
"Si le coges,traemele tras de atarle,y no sientas ninguna lástima; si le ves llorando,cuida de que no te engañe;si se ríe, atale bien,y si quisiera besarte,huye.Su beso es malo y sus labios son de veneno.Si dice:'¡Toma esto,te doy mis armas!',no toques a ellas;son dones pérfidos, y todo está saturado de fuego.
(II)
Europa
Una vez,Cipris envió un sueño agradable a Europa,en el último tercio de la noche,a la hora en que está próxima el alba,cuando un sueño más dulce que la miel desciende sobre los párpados, desata los miembros,cierra los ojos con un lazo ligero,y cuando nos asalta la muchedumbre de los sueños veraces.En ese momento dormía, en lo más alto de las moradas,Europa,la todavía virgen hija de Fénix.
Le parecía ver dos continentes querellarse por aquella.Uno era el Asía y el otro la tierra situada enfrente.Eran como dos mujeres.La primera parecía una extranjera y la otra una indígena, y ésta reclamaba a Europa como hija suya,diciendo que ella la había concebido y criado;pero la primera,asiendo a la virgen con sus fuertes manos,la arrastraba,no mal de su grado,y decía que la Moira y Zeus tempestuoso le habían otorgado a Europa.
Y ésta saltó de su lecho,poseída de temor y con el corazón palpitante,porque este sueño le parecía una realidad,Y permaneció sentada y muda largo rato.Porque tenía a esas dos mujeres en sus ojos abiertos.Y después de un prolongado silenció, la virgen alzó la voz:
-¿Quien de entre los Uranicos me ha mostrado esos espectros? ¿Que ensueños me han asustado mientras dormía yo dulcemente en mi lecho dentro de las moradas? ¡Como me ha turbado el corazón su amor! ¡Cuan tiernamente me ha acogido! ¡Me miraba como si yo fuera su hija! ¡Ojala vuelvan los Bienaventurados a enviarme tan dulce ensueño!
Cuando hubo hablado así, se levantó y llamó a sus queridas compañeras, de la misma edad que ella,nobles y bienamadas,con quienes jugaba siempre,lo mismo si formaba coros danzantes,como si bañaba su cuerpo en las embocaduras del Anauro,o cogía en la pradera lirios olorosis.Y llegaron al punto;y cada una tenía en la mano una cesta para meter flores.Y fueron a la pradera, a orillas del mar,adonde acostumbraban a reunirse,disfrutando con la contemplación de las rosas y el ruido de las olas.Pero Europa llevaba una cesta de oro magna y maravillosa de Hefestos,quien se la había dado a Libia cuando ésta subió al lecho del que conmociona la tierra.Y Libia se la había dado a la bella Telefasa,que era de su misma sangre;y Telefasa había hecho tan hermoso presente a su hija,la virgen Europa.
En esta cesta estaban esculpidas numerosas imágenes resplandecientes.La hija de Inaco,Io,estaba representada allí, en oro,con la forma de becerra y sin tener ya nada de mujer.Iba rápidamente por el mar,como si nadara,y el mar era de color azul.Dos hombres se erguían en la escarpadura de la costa, mirando a la becerra marina;y junto al Nilo de siete bocas,hacía mujer a esta becerra de hermosos cuernos.Y las aguas del Nilo eran de plata,la becerra era de bronce y Zeus era de oro.Alrededor,bajo el reborde de la cesta redonda,estaba Hermes.Junto a él, está tendido Argos el de los ojos siempre vigilantes;y de la sangre purpúrea de Argos hacía un pájaro, enorgullecido de sus mil colores.Y desplegaba las plumas de su cola cual la vela de una nave rápida y con ellas cubría la redondez de la cests de oro.Así era la cesta de la bellísima Europa.
Llegado que hubieron a los prados en flor, cada una de ellas se distrajo en coger la flor que más le gustaba. Una cortaba el narciso oloroso,otra el jacinto,otra la violeta,otra el serpol;y el ornato de las praderas primaverales cubría la tierra.Otras luchaban por quién cortaría la cabellera perfumada de la amarilla caléndula; y en medio de ellas se hallaba su reina,cogiendo con sus manos el esplendor de la rosa purpúrea, al igual de Afrodita en medio de las Carites.Pero no había de distraer su alma por mucho tiempo con las flores,ni conservar por mucho tiempo su cinturón virginal,pues lo cierto es que en cuanto el Cronida la vio,se sintió herido en el corazón bruscamente y traspasado por las flechas imprevistas de Cipris,,quien por sí sola puede domeñar a Zeus.Sin embargo,con el fin de evitar la cólera de la celosa Hera,y queriendo engañar al tierno espíritu de la virgen,ocultó su divinidad, se transformó y quedó convertido en toro,no semejante al que se alimenta en los establos,ni al que abre el surco arrastrando la reja curva,ni al que pace entre los rebaños o al que en domesticidad arrastra el pesado arado,sino con el cuerpo de color fulvo,con un círculo de plata chispeante en medio de la frente,con ojos de un azul claro y llameantes de deseo,y con dos cuernos iguales retorciéndose sobre su cabeza como una mitad de la redondez de Selene.
Y se presentó en la pradera,y su llegada no asustó a las vírgenes, y a todos les fue dado acercarse y tocar a tan hermoso toro,cuyo olor divino se exhalaba a distancia y dominaba al dulce hálito de la pradera.Y deteniéndose a los pies de la irreprochable Europa,le lamió el cuello y acarició suavemente a la joven virgen;y ella la acariciaba también, le enjugaba con las manos la abundante espuma de su boca, y le besaba. Y él mugía dulcemente,y hubierase dicho que se oía el sonido encantador de una flauta migdonica.Luego,dobló las patas mirando a Europa,y le ofreció su ancho lomo.Entonces dijo ella a las vírgenes melenudas:
-Venid,queridas compañeras.Disfrutemos sentándonos sobre este toro,porque en verdad que nos sostendrá a todas con su lomo,como una nave. Tiene el aspecto manso y acariciador; no es semejante a los demás toros;parece estar dotado drl espíritu de un hombre, y solo le falta la palabra.
Habló así y se sentó, riendo,sobre el lomo del animal.Y se disponían a montar también sus compañeras;pero se levantó el toro bruscamente,y se llevó a Europa como si volara,y llegó rápidamente al mar.Y volviendo la cabeza,llamaba ella a sus queridas compañeras y les tendía los brazos;pero éstas no podían seguirla.Entonces,tras de entrar en el mar desde la orilla,el toro se alejó cual un delfín. Las Nereidas,emergiendo de las olas,le acompañaban sentadas sobre el lomo de las ballenas,y el propio retumbante Poseidon,apaciguando las olas del mar,guiaba a su hermano;y alrededor se aglomeraban los Tritones,habitantes del profundo mar,tocando el canto nupcial en sus largas caracolas.
Sentada sobre el lomo del toro Zeus,la virgen se cogía con una mano a uno de sus largos cuernos,y con la otra sujetaba los pliegues flotantes de su traje purpúreo; y la onda abundante del blanco mar mojaba el borde de la ropa.Flotaba el amplio peplo de Europa sobre sus hombros,cual la vela de una nave,y transportaba a la virgen.Pero,como estaba lejos de la tierra de la patria,no veía ya ella la orilla,ni las altas montañas,sino solamente el Urano por encima,y abajo,el inmenso mar. Entonces,mirando a su alrededor, habló así:
-¿Adonde me llevas,divino toro? ¿Quien eres? ¿Como puedes hacer esta caminata con tus pesadas pezuñas y cómo no temes al mar? El mar es el camino de las naves rápidas; pero a los toros les asusta el camino de las olas.¿Que dulce brebaje,qué alimento vas a encontrar en el mar? ¿Acaso eres un Dios? Pues¿por qué haces lo que no es propio de los Dioses? Los delfines no andan por la tierra,ni los toros por el mar;pero tú te lanzas por tierra y por mar, y tus patas sirven de remos.¡Si te elevaras por la altura del aire,quizá también volarías,semejante a los pájaros ligeros! ¡Ay ,desdichada de mí! ¡He abandonado las moradas de mi padre,y he seguido a este toro,y voy errante y solitaria en tan extraña navegación! ¡Oh tú que conmocionas la tierra y mandas en el blanco mar,ven en mi ayuda! Deseo ver quién quía mi carrera y me lleva.Porque no sin ayuda de un Dios atravieso las rutas húmedas.
Habló así, y el toro de grandes cuernos le respondió:
-Tranquilizate,virgen,y no temas a las olas marinas.
Soy el propio Zeus,aunque parezca un toro,pues puedo tomar la forma que me plazca.El amor que por ti siento ma ha impulsado a surcar un mar tan largo,bajo la forma de un toro,y pronto va a recibirte la Creta.Ella es quien me ha criado, y allá se celebrarán tus bodas.De mí concebirás ilustres hijos que entre los hombres han de ser reyes portadores de cetros.
Habló así, y fue cumpliéndose lo que dijo.Y apareció la Creta,y recobrando Zeus su forma,desató el ceñidor de Europa,y las Horas le erigieron lecho.Y la que era virgen se tornó al punto esposa del Cronida,y concibio hijos de él y fue madre.
(I)
Eros fugitivo
Cipris llamaba en alta voz a su hijo Eros:"Si alguien ha visto a Eros vagando por los caminos,sepa que el fugitivo es mío; tendrá una recompensa quien me indique su paradero.Tu recompensa será un beso de Cipris.No disfrutarás un beso solamente,si me le traes,sino que recibirás más aún,¡oh extranjero!
"Ese niño está marcado con señales numerosas,y le reconocerás entre veinte más. No es blanco de cuerpo,sino semejante al fuego;sus ojos son agudos y llameantes;su espíritu es astuto,pero sus palabras son dulces.No piensa lo que dice,y su voz es como la miel;pero cuando se irrita,su espíritu es cruel y está lleno de fraudes.No dice nada de verdad el niño astuto,y juega cruelmente.Su cabeza está cubierta de hermosos cabellos,pero tiene el rostro impúdico; sus manos son pequeñas, pero lanzan flechas muy lejos,hasta el Aqueronte y el rey Hades.Está todo desnudo,pero su espíritu está escondido.Vuela como un pájaro hacia los unos y los otros,hacia hombres y mujeres,y se asienta en sus corazones.Tiene un arco muy pequeño, y en el arco una flecha;esta flecha es pequeña,pero penetra hasta el Urano.Lleva a los hombros un carcaj de oro,en el que hay flechas amargas,con los cuales a menudo también me hiere a mí. Todo lo que tiene es terrible;pero más que todo,su pequeña antorcha,que quema al propio Helios.
"Si le coges,traemele tras de atarle,y no sientas ninguna lástima; si le ves llorando,cuida de que no te engañe;si se ríe, atale bien,y si quisiera besarte,huye.Su beso es malo y sus labios son de veneno.Si dice:'¡Toma esto,te doy mis armas!',no toques a ellas;son dones pérfidos, y todo está saturado de fuego.
(II)
Europa
Una vez,Cipris envió un sueño agradable a Europa,en el último tercio de la noche,a la hora en que está próxima el alba,cuando un sueño más dulce que la miel desciende sobre los párpados, desata los miembros,cierra los ojos con un lazo ligero,y cuando nos asalta la muchedumbre de los sueños veraces.En ese momento dormía, en lo más alto de las moradas,Europa,la todavía virgen hija de Fénix.
Le parecía ver dos continentes querellarse por aquella.Uno era el Asía y el otro la tierra situada enfrente.Eran como dos mujeres.La primera parecía una extranjera y la otra una indígena, y ésta reclamaba a Europa como hija suya,diciendo que ella la había concebido y criado;pero la primera,asiendo a la virgen con sus fuertes manos,la arrastraba,no mal de su grado,y decía que la Moira y Zeus tempestuoso le habían otorgado a Europa.
Y ésta saltó de su lecho,poseída de temor y con el corazón palpitante,porque este sueño le parecía una realidad,Y permaneció sentada y muda largo rato.Porque tenía a esas dos mujeres en sus ojos abiertos.Y después de un prolongado silenció, la virgen alzó la voz:
-¿Quien de entre los Uranicos me ha mostrado esos espectros? ¿Que ensueños me han asustado mientras dormía yo dulcemente en mi lecho dentro de las moradas? ¡Como me ha turbado el corazón su amor! ¡Cuan tiernamente me ha acogido! ¡Me miraba como si yo fuera su hija! ¡Ojala vuelvan los Bienaventurados a enviarme tan dulce ensueño!
Cuando hubo hablado así, se levantó y llamó a sus queridas compañeras, de la misma edad que ella,nobles y bienamadas,con quienes jugaba siempre,lo mismo si formaba coros danzantes,como si bañaba su cuerpo en las embocaduras del Anauro,o cogía en la pradera lirios olorosis.Y llegaron al punto;y cada una tenía en la mano una cesta para meter flores.Y fueron a la pradera, a orillas del mar,adonde acostumbraban a reunirse,disfrutando con la contemplación de las rosas y el ruido de las olas.Pero Europa llevaba una cesta de oro magna y maravillosa de Hefestos,quien se la había dado a Libia cuando ésta subió al lecho del que conmociona la tierra.Y Libia se la había dado a la bella Telefasa,que era de su misma sangre;y Telefasa había hecho tan hermoso presente a su hija,la virgen Europa.
En esta cesta estaban esculpidas numerosas imágenes resplandecientes.La hija de Inaco,Io,estaba representada allí, en oro,con la forma de becerra y sin tener ya nada de mujer.Iba rápidamente por el mar,como si nadara,y el mar era de color azul.Dos hombres se erguían en la escarpadura de la costa, mirando a la becerra marina;y junto al Nilo de siete bocas,hacía mujer a esta becerra de hermosos cuernos.Y las aguas del Nilo eran de plata,la becerra era de bronce y Zeus era de oro.Alrededor,bajo el reborde de la cesta redonda,estaba Hermes.Junto a él, está tendido Argos el de los ojos siempre vigilantes;y de la sangre purpúrea de Argos hacía un pájaro, enorgullecido de sus mil colores.Y desplegaba las plumas de su cola cual la vela de una nave rápida y con ellas cubría la redondez de la cests de oro.Así era la cesta de la bellísima Europa.
Llegado que hubieron a los prados en flor, cada una de ellas se distrajo en coger la flor que más le gustaba. Una cortaba el narciso oloroso,otra el jacinto,otra la violeta,otra el serpol;y el ornato de las praderas primaverales cubría la tierra.Otras luchaban por quién cortaría la cabellera perfumada de la amarilla caléndula; y en medio de ellas se hallaba su reina,cogiendo con sus manos el esplendor de la rosa purpúrea, al igual de Afrodita en medio de las Carites.Pero no había de distraer su alma por mucho tiempo con las flores,ni conservar por mucho tiempo su cinturón virginal,pues lo cierto es que en cuanto el Cronida la vio,se sintió herido en el corazón bruscamente y traspasado por las flechas imprevistas de Cipris,,quien por sí sola puede domeñar a Zeus.Sin embargo,con el fin de evitar la cólera de la celosa Hera,y queriendo engañar al tierno espíritu de la virgen,ocultó su divinidad, se transformó y quedó convertido en toro,no semejante al que se alimenta en los establos,ni al que abre el surco arrastrando la reja curva,ni al que pace entre los rebaños o al que en domesticidad arrastra el pesado arado,sino con el cuerpo de color fulvo,con un círculo de plata chispeante en medio de la frente,con ojos de un azul claro y llameantes de deseo,y con dos cuernos iguales retorciéndose sobre su cabeza como una mitad de la redondez de Selene.
Y se presentó en la pradera,y su llegada no asustó a las vírgenes, y a todos les fue dado acercarse y tocar a tan hermoso toro,cuyo olor divino se exhalaba a distancia y dominaba al dulce hálito de la pradera.Y deteniéndose a los pies de la irreprochable Europa,le lamió el cuello y acarició suavemente a la joven virgen;y ella la acariciaba también, le enjugaba con las manos la abundante espuma de su boca, y le besaba. Y él mugía dulcemente,y hubierase dicho que se oía el sonido encantador de una flauta migdonica.Luego,dobló las patas mirando a Europa,y le ofreció su ancho lomo.Entonces dijo ella a las vírgenes melenudas:
-Venid,queridas compañeras.Disfrutemos sentándonos sobre este toro,porque en verdad que nos sostendrá a todas con su lomo,como una nave. Tiene el aspecto manso y acariciador; no es semejante a los demás toros;parece estar dotado drl espíritu de un hombre, y solo le falta la palabra.
Habló así y se sentó, riendo,sobre el lomo del animal.Y se disponían a montar también sus compañeras;pero se levantó el toro bruscamente,y se llevó a Europa como si volara,y llegó rápidamente al mar.Y volviendo la cabeza,llamaba ella a sus queridas compañeras y les tendía los brazos;pero éstas no podían seguirla.Entonces,tras de entrar en el mar desde la orilla,el toro se alejó cual un delfín. Las Nereidas,emergiendo de las olas,le acompañaban sentadas sobre el lomo de las ballenas,y el propio retumbante Poseidon,apaciguando las olas del mar,guiaba a su hermano;y alrededor se aglomeraban los Tritones,habitantes del profundo mar,tocando el canto nupcial en sus largas caracolas.
Sentada sobre el lomo del toro Zeus,la virgen se cogía con una mano a uno de sus largos cuernos,y con la otra sujetaba los pliegues flotantes de su traje purpúreo; y la onda abundante del blanco mar mojaba el borde de la ropa.Flotaba el amplio peplo de Europa sobre sus hombros,cual la vela de una nave,y transportaba a la virgen.Pero,como estaba lejos de la tierra de la patria,no veía ya ella la orilla,ni las altas montañas,sino solamente el Urano por encima,y abajo,el inmenso mar. Entonces,mirando a su alrededor, habló así:
-¿Adonde me llevas,divino toro? ¿Quien eres? ¿Como puedes hacer esta caminata con tus pesadas pezuñas y cómo no temes al mar? El mar es el camino de las naves rápidas; pero a los toros les asusta el camino de las olas.¿Que dulce brebaje,qué alimento vas a encontrar en el mar? ¿Acaso eres un Dios? Pues¿por qué haces lo que no es propio de los Dioses? Los delfines no andan por la tierra,ni los toros por el mar;pero tú te lanzas por tierra y por mar, y tus patas sirven de remos.¡Si te elevaras por la altura del aire,quizá también volarías,semejante a los pájaros ligeros! ¡Ay ,desdichada de mí! ¡He abandonado las moradas de mi padre,y he seguido a este toro,y voy errante y solitaria en tan extraña navegación! ¡Oh tú que conmocionas la tierra y mandas en el blanco mar,ven en mi ayuda! Deseo ver quién quía mi carrera y me lleva.Porque no sin ayuda de un Dios atravieso las rutas húmedas.
Habló así, y el toro de grandes cuernos le respondió:
-Tranquilizate,virgen,y no temas a las olas marinas.
Soy el propio Zeus,aunque parezca un toro,pues puedo tomar la forma que me plazca.El amor que por ti siento ma ha impulsado a surcar un mar tan largo,bajo la forma de un toro,y pronto va a recibirte la Creta.Ella es quien me ha criado, y allá se celebrarán tus bodas.De mí concebirás ilustres hijos que entre los hombres han de ser reyes portadores de cetros.
Habló así, y fue cumpliéndose lo que dijo.Y apareció la Creta,y recobrando Zeus su forma,desató el ceñidor de Europa,y las Horas le erigieron lecho.Y la que era virgen se tornó al punto esposa del Cronida,y concibio hijos de él y fue madre.
Obras de Hesiodo.
Seguida de los Himnos Orficos y de los Idilios de Bion y de Mosco.
Versión española establecida segun la traducción de Leconte de Lisle.
Con prólogo y notas de Emilio Gascó Contell.
Ediciones Ateneo,S.A.México, D.F.
Primera edición:
Agosto 1968.
Seguida de los Himnos Orficos y de los Idilios de Bion y de Mosco.
Versión española establecida segun la traducción de Leconte de Lisle.
Con prólogo y notas de Emilio Gascó Contell.
Ediciones Ateneo,S.A.México, D.F.
Primera edición:
Agosto 1968.

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