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El extranjero.

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             Segunda parte                            I (Pag.20-22) Inmediatamente después de mi arresto fui interrogado varias veces. Pero se trataba de interrogatorios de identificación que no duraron largo tiempo. La primera vez el asunto pareció no interesar a nadie en la comisaría. Por el contrario, ocho días después el juez de instrucción me miró con curiosidad. Pero me preguntó, para empezar, solamente mi nombre y dirección, mi profesión, la fecha y el lugar de nacimiento. Luego quiso saber si había elegido abogado. Reconocí que no, y simplemente por saber, le pregunté si era absolutamente necesario tener uno. «¿Por qué?» dijo. Le contesté que encontraba el asunto muy simple. Sonrió y dijo: «Es una opinión. Sin embargo, ahí está la ley. Si no elige usted abogado nosotros designaremos uno de oficio.» Me pareció muy cómodo que la justicia se encargara de esos detalles. Se...

El Perfume.Historia de un asesino.

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8.                        (Pags.40-47). El 1 de septiembre de 1753, aniversario de la ascensión al trono del rey, en el Pont Royal de la ciudad de París se encendió un castillo de fuegos artificiales. No fueron tan espectaculares como los de la boda del rey ni como los legendarios fuegos de artificio con motivo del nacimiento del Delfín, pero no por ello dejaron de ser impresionantes. Se habían montado ruedas solares en los mástiles de los buques y desde el puente caían al río lluvias de estrellas procedentes de los llamados toros de fuego. Y mientras tanto, en medio de un ruido ensordecedor, estallaban petardos y por el empedrado saltaban los buscapiés y centenares de cohetes se elevaban hacia el cielo, pintando lirios blancos en el firmamento negro. Una muchedumbre de muchos miles de personas, congregada en el puente y en los "quais" de ambas orillas del río, acompañaba el espectáculo con entusiasmados "ahs", "ohs", "bravos...

Fausto.

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(Entra un estudiante) El estudiante. Acabo de llegar y me presento humilde para conocer y hablar con un hombre que excita el respeto y la admiración general. Mefistófeles. Me complace en gran manera vuestra cortesía; sólo veréis en mí a un hombre como cualquier otro. ¿Son muchos vuestros estudios? El estudiante. Vengo a pediros que os encarguéis de mí; estoy animado de la mejor voluntad, y tengo algún dinero y mucha salud, y sólo a duras penas ha consentido mi madre en que me ausentase de ella; pero mi deseo de aprender aquí algo útil ha vencido todos los obstáculos. Mefistófeles. No podíais elegir mejor sitio.El estudiante. Pues en verdad quisiera ya retirarme, porque no tienen para mí estos muros y estas salas atractivo alguno; hay, además, un espacio muy pequeño, y no se descubre desde él ni un solo árbol, y puedo afirmar que en esta sala y en estos bancos perdería el oído, la vista y el pensamiento. Mefistófeles. Todo depende del hábito. Tampoco el niño toma en un principio de bue...

El halcón.

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(Pags.29-33) Hace tiempo, vivía en Florencia un joven llamado Federico Alberighi,hijo de micer Felipe Alberighi;con el que ningún otro muchacho de la nobleza toscana podía competir en porté gentil y cortesía. El cuál, como suele ocurrir con los jóvenes de su edad y condición se enamoró de una dama de nobleza llamada Juana,quien por esos tiempos era una de las mujeres más hermosas y amables de Florencia.Todo cuánto Federico podía hacer para conquistar el amor de ella lo hizo;en fiestas,en torneos,en magníficos regalos gastó todos sus recursos sin moderación; pero monna*(18), Juana que no era menos honesta que bella,no se dio por enterada de tales cortesías ni prestó por ello mayor atención a quien los hacía. Siguió Federico gastando su fortuna sin conseguir nada,hasta el punto de que enseguida sus riquezas escasearon y él se volvió pobre,sin más bienes que una pequeña finca rural cuyas rentas apenas si le alcanzaban para vivir, y un espléndido halcón que era el único legado de sus r...

El péndulo de Foucault.

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(Pag.199-205) Porque yo soy la primera y la última . Yo soy la honrada y la odiada.Yo soy la prostituta y la santa. ( Fragmento de Nag Hammadi 6,2) Entró Lorenza Pellegrini.Belbo miró al techo y pidió un último martini.Se palpaba la tensión, hice ademán de marcharme pero Lorenza me detuvo. -No,venid todos conmigo,esta noche se inaugura la nueva exposición de Riccardo,¡ha cambiado de estilo! Es genial,tú le conoces Jacopo. Yo sabía quien era Riccardo,siempre estaba en el Pilades,pero en aquél momento no comprendí por qué Belbo se concentró más aún en el techo. Después de haber leído los Siles,se que Riccardo era el hombre de la cicatriz,con el que Belbo no se había atrevido a entablar reyerta. Lorenza insistía: la galería no estaba lejos del Pilades,habían organizado una verdadera fiesta,más, una orgia.Demasiada agitación para Diotallevi que en seguida d...

La religiosa.

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He aquí el efecto del retiro.El hombre ha nacido para la sociedad; separadlo,aisladlo se dispersarán sus pensamientos, trocarase su carácter,se levantarán en su corazón mil exraños afectos;pensamientos extravagantes germinarán en su mente cómo las zarsas en una tierra salvaje.Poned a un hombre en la selva,se volverá feroz;en un claustro en el que la idea de necesidad unese a la servidumbre,es peor aún.Es posible salir de una selva,de un claustro no se salé nunca más; en la selva sé es libre,esclavo en el claustro.Es posible que se necesite más fuerza de ánimo para resistir la soledad que a la miseria;la miseria envilece,el retiro deprava.¿Vale acaso más vivir en la abyección que en la locura?.Es algo que no me atrevere a decir,pero es preciso evitar lo uno y lo otro. Veía crecer,día a día, la ternura que la superiora había concebido por mí. Estaba continuamente en su celda o ella estaba en la mía;a la menor indisposición me enviaba a la enfermería, dispensabame de los oficios,me envia...

El nombre de la Rosa.

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                       Sexto día.                         TERCIA. Dónde,mientras escucha el Dies irae .Adso tiene un sueño o visión , seg ún se prefiera. Guillermo se despidió de Nicola y salió para ir al scriptorium.Por mi parte ya había visto suficiente,de modo qué también decidí subir y quedarme en la iglesia para rezar por el alma de Malaquías.Nunca había querido a aquél hombre,que me daba miedo y no he de ocultar que durante mucho tiempo había creído que era culpable de todos los crímenes.Ahora comprendía que quiza solo habría sido un pobre hombre, oprimido por unas pasiones insatisfechas,vasos de loza entré vasos de hierro, malhumorado por desorientación y evasivo por conciencia de no tener nada que decir.Sentía cierto remordimiento por haberme equivocado y pe...